miércoles, 9 de mayo de 2007

Especie: Lugar Comunero (rsd)

En algunas entradas anteriores me atreví a hablar de los lugar comuneros, sin embargo siento que dejé el termino al aire y es debido definir para comprender, analizar, identificar y disfrutar. La especie lugar comunero es un ser interesante que se mueve por todo tipo de temas de conversación, es más su poder aumenta en la medida que puede cuelarse entre un mayor número de temas. Usualmente habla sin pensar y tiene un pleno convencimiento de tener la razón siempre -y que la verdad y razón existen-, cita periódicos, revistas, noticieros y panfletos callejeros. En caso de ver que son derrotados sus argumentos suele pasar a un tono altanero y agresivo subiendo la voz hasta decibeles imperceptibles y, en el peor de los casos, indignado se pondrá en pie y se alejará del lugar.

Problemáticas en temas como Economía, política, literatura, música, historia y psicología son manjares ineludibles para el lugar comunero, dado sus amplios manejo de cifras y teorías irrefutables el lg es un pez de todos los ríos un especialista de las generalizaciones. Por sus hechos los reconocerán, de un lugar comunero se suelen escapar construcciones como "todo el mundo es ..." , "siempre este ...", "todos los... (algún adjetivo descalificador)"; los puntos suspensivos hacen las veces de -meta aquí lo que quiera-, a fin de cuentas, como lugar comunero el se las sabe todas y sino se las sabe, se las inventa.

El lugar comunero además logra sortear los problemas de definición, enredando sus argumentos de manera implícita o tácita, evadiendo así determinar cosas como: "la gente","la opinión pública" , "el pueblo"etc... Al no detenerse en la definición es posible generar un traje impermeable a todo contrargumento. En la medida que, por medio de frases de cajón y sin ningún sustento, es posible mezclar un sin fin de afirmaciones incorrectas y más incorrectas, el lugar comunero logra confundir y reinar - que es una máxima de la especie-.

Una vez más, juicioso observador citadino, no confunda escuderos presidenciales, presidentes, políticos o imbeciles con los lugar comuneros. Estos individuos, en su triste mayoría hombres -porque solo nuestro género es así de irresponsable-, caminan periódico en mano y embolador al cinto, le arman conversación desde el taxista hasta el gerente de la empresa, desde sus hijos hasta las mujeres de los compañeros de oficina, botando a diestra y siniestra las agudas percepciones de individuos cascarrabias, facilistas, cortoplasistas y por sobre todas las cosas especialistas en generalizar.

Cafés, bares, filas de espera, lugares comunes altamente transitados, son sin lugar a dudas los ecosistemas más favorables de la dispersión natural de esta especie. Huya en la medida de lo posible de esta especie. Si la encuentra, corra como alma que se lleva el diablo, proteja su cerebro y sus ideas, haga valer su forma de ver el mundo, pero no lo haga con conversadores tipo bicicleta estática que aún creen que al conversar se gana o se pierde. Y más aún un lugar comunero se hace no nace, tenga cuidado usted puede también caer en la tentación de hablemos de todo un poco. Si presiente tener los síntomas de esta patología, repase un par de libros teóricos, recuerde como se hace, crea y argumenta una hipótesis. Lugar comuneros los hay por todos lados, camuflados con buenos disfraces, no olvide que es de sabios escuchar pero también discernir antes de caer en la frenético y atemorizante laberinto de la argumentación común.


2 comentarios:

Nicolas dijo...

Mire ud. Ayer escribí acerca del lugar común sin saber (a lo bien) que Ricardo había publicado este tema.

Aprovecho entonces para comentarle una cosa que no me parece de su texto ¿que es eso de que la verdad y la razón no existen??? entonces que ¿todos tienen su punto de vista (igualmente valido) o es una cuestión de interpretación del discurso.....?

Carlos Eduardo dijo...

No, no le huyamos a los lugarcomuneros... si les seguimos huyendo van a terminar convenciendo a todos!!!