viernes, 11 de mayo de 2007

Una cruzada por el lugar común (nico)

Es triste la cosa, pero en momentos como este (cuando debería estar escribiendo otras cosas) empieza uno a pensar en conversaciones pasadas y ¡zaz!! De repente ya llevo dos frases para incursionar en la blogósfera.

Y bueno, que se le hace, me adjunto entonces (por esta vez) a este ominoso proyecto común.

Ahí va entonces la retahíla: NO me parece el uso despectivo que se le da al término ‘lugar común’ entendiéndolo, a veces, como una mentira común (es que la ignorancia es atrevida) o como algo falto de originalidad y, por lo tanto, que no vale la pena decir.

Empiezo entonces mi defensa de lo común con la comúnmente usada (aunque recientemente en desuso) definición de la RAE:

Lugar común.

1. m. Principio general de que se saca la prueba para el argumento en el discurso.

2. m. Expresión trivial, o ya muy empleada en caso análogo.

¿Aparece en alguna parte una referencia a la mentira, falsedad o equivoco?

Yo diría, comúnmente, que no.

Zanjado este primer punto entremos pues al tema de la originalidad. ¿Los argumentos originales son, de por si, más validos? Si las cosas son así digamos entonces que la tierra es cónica, pues eso de la redondez es ya un lugar común.

Así las cosas insisto, no es malo usar un lugar común. Si son comúnmente verdaderos ¿Qué se le va a hacer???

Y cero he llegado al final del asunto, como dice Augusto Monterroso, o de Augusto Monterroso (por darle un poco de caché al asunto) ‘las cosas buenas, si son breves, mejor’

1 comentario:

Carlos Eduardo dijo...

De acuerdo con que los lugares comunes no son necesariamente falsos. El problema con ellos es que son tan comunes que a la gente le comienzan a parecer obvios. Y aunque la experiencia y la teoría nos demuestren día a día que lo obvio no es necesariamiente cierto, sacarle de la cabeza a alguien (incluyendo a mi mismo) de que algo obvio es falso es muy dificil. Especialmente cuando no hay tiempo para constuir una estructura argumentativa rigurosa o cuando al creyente en lo obvio la lógica no le parece obvia. Por eso es que hay que temerle (mas no huirle) a los lugares comunes y lugarcomuneros.