miércoles, 14 de marzo de 2007

Especie: snob rimbombante (rsd)

He gozado, para mi fortuna-y no lo menciono por prepotencia-, de una vida más bien acomodada. Desde niño he sido socios de clubes deportivos -no más de uno al mismo tiempo- en los cuales mi familia y yo pasamos los fines de semana. Lo que me sitúa en la categoría de, las que he llamado, familias de club. Existen varios tipos de familias entre las que se encuentran: finqueras, rumberas, dormilonas, olleras y ciclovieras -entre otras- ninguna de estas categorías es autoexcluyente. Al situarme entre la familia club he podido destacar una especie social muy interesante, el snob y de ahí la rimbombancia -a veces confundida con grandilocuencia- y símbolos lingüísticos que esta especie ha desarrollado para su mejor desenvolvimiento entre sus iguales.

Desde hace ya mucho tiempo, la historia de Babel -suponiendo la Biblia como un documento histórico-, el ser humano se diferenció entre clanes y familias que necesitaron del lenguaje -unificado solo de manera intragrupal- para poder comunicarse unos con otros. Así, casi 5000 años después -esta cifra depende del calendario y metodología del tiempo utilizada- los snob decidieron generar sus símbolos de diferenciación, clasificación y status social. Valga aclarar que, aunque la especie snob la conocí en el club, no se circunscriben a este único grupo, pueden ser vistos en cualquier tipo de familia.

El rimbombismo snob es el lenguaje que, para ellos explicito, es a los ojos de un no snob poco evidentes -casi invisibles-. Tal es el caso de símbolos como el aguila-gaviota, el alce, el hombre a caballo con palo en la mano y la mariposa -American Eagle, Abercrombie, Polo y Aeropostale respectivamente-. Entre más llamativa la imagen, más hacia el costado superior izquierdo del pecho, mayor el status social. Como insignias militares los símbolos de las marcas presentan un lugar en la sociedad snob, -orden jerárquico que aún no he logrado descubrir-.

Es necesario aclarar que el gusto y percepción por este tipo de símbolos del lenguaje de status se convierten en una diferenciación de la cadena genética – esta mutación solo es adquirida en un segundo intercambio genético de especies snob puras- . Así, en los partidos intercolegiados de fútbol infantil, los guayos As y las zapatillas de soccer nike, son una proxy significativa del colegio y la pensión pagada en el mismo.

La utilización de estas marcas, sin un aparente linaje que lo amerite o el debido respeto, lleva a la burla y mala mirada de la especie snob, al clasificar al intruso de levantado o wannabe. Tal es el caso de los vulgares bolsos Cartier –Dos C una derecha y otra invertida entrelazadas- que se pasean por algunos lugares públicos de Bogotá, las llamativas billeteras Luis Vuton –LV entrelazadas- que salen al pagar la cuenta en Olimpica o las camisetas con el “chulo” –símbolo de correcto en un parcial- que abarca el 90% de la camiseta. Como un Alemán leyendo por primera vez símbolos chinos, así el wannabe puede caer categóricamente en un error por falsificación lo que lleva a su eminente identificación y posterior mofa, exclusión y por último completo rechazo del grupo.

Una segunda característica del snob rimbombante y por la cual es rimbombante, es el uso indiscriminado de idiomas extranjeros para referirse a artículos de uso diario. El peugeot –peyó-, nike –naiki-, reebook –riboc- y el siempre olvidado y nunca bien ponderado Carrefour –cagfur- y Fondue –fondi (comida típica de la especie)-.

Cuando existe un choque lingüistico, entre un snob y un antisnob (especie que tiene cierta tendencia al desprecio y ataque del snob), el primero haciendo gala y alarde de su léxico extranjero fluido, recitará de memoria los sellos en su pasaporte que lo acreditan como conocedor oficial de el lugar de origen del artículo nombrado. Ya sean sus french fries – en bélgica-, el cinammon roll –en Crispy Creme (crispi crim) de New York (niu york)- o el Hyundai (jundai) alquilado en su maratónico tour por Grecia.

La identificación de manadas snob se convierte en un interesante ejercicio de caza en las calles del centro de Bogotá, no en balde a medida que el observador se acerca hacia el norte y tendiendo a los cerros orientales, la observación de estas manadas aumenta, llegando a puntos increíbles de conservación y desenvolvimiento entre las Calles 76 y 96 entre las carreras 3a y 13.

Una vez identificadas una o varias manadas y un lugar cómodo de observación, los rituales snob se convierten en una grata experiencia para aquellos que gusten de una diversión compleja. Temas de conversación, ademanes, posturas, significados y significantes se vuelven interesantes y bastante retadores después de una o dos visitas a las manadas –cuando, a los ojos del inexperto, los patrones de comportamiento comienzan a iluminarse por su evidencia-.

Si lo anterior desea hacerlo como hobby, tenga en cuenta sin embargo algunos consejos:

  • No sea evidente, voltee poco y no se quede mirando fijamente, la capacidad periférica snob se aumenta en su territorio; frases como: “que nos mira ese man”, “güevon, que le pasa a ese güevon, por qué me mira ese güevon, güevon” y “marikis, let´s fly por que ese tipo es un freak (frik)”, puede ser señal de haber sido descubierto.
  • Lugares de alta afluencia son la T, el parque de la 93, Andrés –un poco por fuera de nuestro diámetro propuesto de zona de conservación-, Kukaramakara – y sus derivados-, Carulla Gourmet y los bordes de Andino, Atlantis y El Retiro.
  • Por último y como gran final evite la exposición a las manadas por tiempos prolongados o muy frecuentes, el tiempo prolongado puede llevar al principio de congelación cerebral, entre la “ropis divine que compré con Catis y Paulis en Boca y Tommy…”, “el problema de Colombia es que no hayan más sitios como el Peñon…”y las “Target interest rates, que publicó el Harvard Business Review donde el markup de smart investment…” su cerebro puede sufrir un colapso nervioso que lleve al alarido desesperado; la periodicidad extrema puede llevar a una adicción pasional por los grupos, un intento por unirse y el trágico resultado cuando se descubra su falta de pureza.

Con los snob relájese y disfrute, no hay nada más divertido y edificante que identificar las especies de esta jungla urbana, de supuesta homogeneidad y evidente indiferencia.

3 comentarios:

Luis Ernesto dijo...

Ja! no siempre el snob es bruto.

OTra cosa, ahí esta metiendo en la misma canasta a las élites intelectuales, económicas y a sus hijos. Y eso es confundir la m** con la pomada.

Por otro lado, siempre he creido que el antisnob es básicamente un levantado que se estresa por no ser igual. Fíjese que esos antisnobs no se ven en partes donde no hay snobs excluyendo. Y para que a uno le importe ser excluido, le tiene que gustar lo que sea de lo que lo esten exclulyendo, ¿no?

Les recomiendo mi blog. Ahí por mi nombre llegan. :P

Anna dijo...

Yo soy un poco "snob" y gusto de asistir a los bajos de la zona T de nuestra atenas suramericana, pero estoy deacuerdo con muchas afirmaciones que se encuentran en este texto.

Pero mi querido Richont! Soy "Snob" a mi modo!!!! y tu tambien un poquitico!!!!

Recomendaciones: Alfredo Iriarte / Abominaciones y Denuestos o, Esparragos para dos leones.

Andrés Ospina: www.elblogotazo.com

status_snob_05 dijo...

aki THE STATUS SNOB ARS GRATIA ARTIS yo soy status snob ok no se confundan www.fotolog.com/status_snob_05